Pilar Aguarón Ezpeleta, Zaragoza (España), 1955

Desde los veintidós años me he dedicado a pintar emociones a través de miradas y paisajes sin sombra y sin gente. En este tiempo he hecho más de sesenta exposiciones entre individuales y colectivas.
Para mí pintar no es un divertimento, me desgarro en cada pincelada. Reconozco que esos rostros femeninos que nos miran desde el lienzo no están hechos para complacer, no son meras obras decorativas. Son miradas que unas veces intimidan y otras sobrecogen, pero yo no quiero pintar de otra manera.
No soy una persona triste, quienes me conocen lo saben, sin embargo mis pinturas, sobre todo las miradas, lo son. Cuando me pongo delante del caballete sé que estoy invocando a mis fantasmas íntimos, y si alguna vez intento plasmar un rostro afable y una mirada candorosa los pinceles no me obedecen, se rebelan y siempre terminan saliéndose con la suya. Es una batalla que de antemano sé que tengo perdida. Una de tantas.

Conoce más del trabajo de Pilar en el número 1 de VISION.